El tenis desde pequeños

El tenis es un deporte bastante duro, tienes que tener una formación física específica para poder dedicarte a un deporte tan completo. Necesitas no sólo tener una buena forma física, también debes tener la cabeza bien clara para establecer estrategias, y sobre todo tienes que tener desarrollado el sentido de la reacción.

Es muy positivo comenzar a practicar este deporte desde pequeños, sobre todo teniendo en cuenta que es en la edad de 3 ó 4 años cuando se comienza a asimilar todo. El tenis que se imparte a niños es muy especial.

Es muy importante cuando te planteas apuntar a tus hijos al tenis hacerte con toda la equipación para el pequeño, desde su raqueta adaptada a su edad, la funda para la raqueta y la ropa adecuada. Puede personalizar su polo y sus calzonas en tiendas especializadas para bordados, de esta forma harás sentirse al pequeño mucho más especial.

El tema de la raqueta es fundamental, debe elegirla de una marca reconocida, ya no por el golpe que vaya a hacer el pequeño, sino porque será ergonómica y adaptada a su edad, con un peso que no le provocará daños en su muñeca.

Los inicios del aprendizaje del tenis

deportesComenzará la andadura cogiendo y familiarizándose con la pelota. Pueden existir muchos métodos, pero he conocido uno que me parece perfecto. A través del juego, no hablo del tenis propiamente dicho. Los niños comienzan a aprenderlo a través de juegos que a muchos nos sonarán por haber jugado desde pequeños pero que también contribuyen al aprendizaje de este deporte.

Realmente es raro que un niño se interese por el tenis, un niño de corta edad. Lo más probable es que sea iniciativa de los padres. Pero si la metodología divierte al niño, despertará su interés y puede acabar aprendiendo un deporte realmente bonito.

Los juegos con los que los niños aprenden a jugar por supuesto incluyen una raqueta y una pelota, aunque no siempre. En muchos momentos los niños hacen circuitos o juegan algunas propuestas que incluyen un desarrollo de la rapidez, además de a rápida reacción, los reflejos tan importantes en este deporte.

Reflejos que se van desarrollando poco a poco, aunque nos parezca mentira. Tal vez en las primeras clases, los niños ni tan siquiera acierten a darle con la raqueta a la pelota, pero poco a poco irán avanzando su andadura, a la vez que van tomando conciencia de su cuerpo y aprenden muchas más cosas.

Educarles en el mundo del deporte

deportesCrearles una rutina dentro del deporte es muy importante para los niños, no sólo como ejercicio físico, que también está muy bien, también porque al final le estamos dirigiendo hacia un camino acertado.

Es muy positivo complementar la formación académica del niño con una actividad extraescolar dirigida en el deporte, sobre todo para evitar una recarga en el intelecto de manera temprana que después acabe en desastre y también para fomentar otros valores igualmente importantes en el desarrollo del niño como persona.

El tenis es una buena elección, sobre todo para enseñarles un deporte ambicioso, un deporte en el que desarrollarán la competencia por ser los primeros, por ganar, por ser los mejores, una competencia medida es siempre sana.

Lo importante es mantenerles la ilusión, apoyándoles en todo momento y animándoles a seguir su andadura. Porque quién sabe hasta dónde pueden llegar.

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La práctica del deporte en la infancia

Siempre se ha dicho que las aficiones o hobbies surgen a una edad muy temprana. Y según los expertos es de suma importancia iniciarse durante la infancia en la práctica de algún deporte o en el aprendizaje de un instrumento. Es a esa edad cuando el cerebro se muestra más receptivo en todos los aspectos y cuando nuestra creatividad e interés por ciertos conceptos es más grande. Muchas veces estos nuevos intereses hacen que nuestro rendimiento en otros campos también mejoren y, aunque algunos crean que puede provocar estrés en el niño/a, yo creo que es altamente beneficioso para su desarrollo como persona.

El descubrimiento de una afición y sus consecuencias

deporte infancia

Uno de los motivos por los cuales creo en esta teoría es que yo misma me inicié en la práctica de un deporte a la edad de 10 años; en concreto, en baloncesto. Nunca hasta entonces había sido una estudiante aplicada y la verdad es que siempre cojeaba en alguna asignatura, en especial en matemáticas. Sin embargo, al inicio de 5º de primaria, el baloncesto llegó a mi pequeña vida. Se trataba de una actividad extra-escolar que la misma escuela ofrecía a los padres para sus hijos. Visto el interés que mostré desde un primer momento, mis padres decidieron apuntarme al grupo y, a partir de entonces, todo cambió a mejor.

En primer lugar, y de entre todas las chicas que se apuntaron a la actividad, se hizo una selección de las que tenían mejores aptitudes para este deporte. Afortunadamente me encontraba entre las elegidas y a partir de ahí se formó el equipo que iba a representar a la escuela en la liga de baloncesto de escuelas de la ciudad en la categoría de alevines.

El ambiente era muy bueno, la sensación de unión en el grupo era estupenda y los valores que eso conllevaba aún mejores (sentimiento de pertenecer a un círculo con un objetivo en concreto – ganar partidos para la liga – y ayudarnos al máximo entre nosotras en todo lo que hiciera falta). Y os preguntareis, ¿y que hay de los estudios? ¿no decías que eras mala estudiante? En primer lugar, tenía claro que jugar al baloncesto era lo que en aquel momento me motivaba más, y está claro que no podía arriesgarme a suspender asignaturas y que mis padres me dijeran que se había acabado la historia. En consecuencia, sacaba horas para estudiar de donde no las tenía y esas horas eran tan pocas, que el poco tiempo que tenía era 100% productivo. ¿Consecuencia? Empecé a aprobar todos los cursos hasta llegar a 8º de primaria (sí, yo soy de las que aún hicieron E.G.B) sin ninguna dificultad.

Mi interés por el baloncesto iba en aumento y parecía que cada vez iba a mejor; tanto que me seleccionaron para un centro de tecnificación con el objetivo de enseñarme a jugar mejor de lo que ya sabía. Y de ahí ya pasé al equipo femenino de baloncesto de la ciudad. En fin, una de las mejores experiencias de mi vida.

Deporte infancia

Luego ya te plantas a media adolescencia y empiezas a tener otros intereses. Quizá no debía haber dejado nunca el deporte, pero la desmotivación de una etapa como la adolescencia comporta, a veces, estas cosas. Está claro, sin embargo, que esa experiencia seguirá presente en mi toda la vida y que, si me preguntan sobre la práctica de aficiones o deportes a una edad temprana, siempre voy a dar mi rotundo apoyo a quien lo necesite.