Insanity o TRX ¿Cuál es mejor?

Existen diferentes métodos para bajar de peso y lograr obtener una figura tonificada. Las prácticas más comunes y novedosas que han pasado a desplazar a los ejercicios convencionales tienen características resaltantes. Hablamos más específicamente del Insanity y el TRX.

Cada una de estas prácticas tiene cualidades que las convierten en las favoritas de quienes buscan realizar una actividad física diferente y que les permita alcanzar niveles óptimos de rendimiento. El Insanity y TRX se caracterizan por ser entrenamientos intensos, cada modalidad es diferente por lo que ocuparemos las siguientes líneas en analizar cada práctica de entrenamiento para determinar cuál es el mejor método de entrenamiento.

Las bondades del Insanity

El entrenamiento Insanity es un programa de 60 días en el que se entrena a máxima intensidad y por intervalos cada parte del cuerpo. Con el Insanity se combinan ejercicios de tipo aeróbicos con ejercicios anaeróbicos, lo que contribuye a que se haga un trabajo muscular intenso para lograr la tonificación de los músculos.

Pero con el Insanity no solo se entrena la parte muscular, sino también que al realizarlo se somete al cuerpo a un entrenamiento cardíaco. Dicho entrenamiento beneficia a la quema de grasas y por ende a la pérdida de peso.

Los ejercicios del Insanity van divididos por bloques con una duración de escasos segundos o hasta superando el minuto, para luego pasar a descansar por otros segundos para reponerse.

Para quienes buscan la pérdida de grasa, el Insanity es ideal. Para practicar el Insanity no se necesita ningún artículo ni equipamiento especial, solo las ganas de darlo todo.

Las cualidades del TRX

Pasando al TRX o entrenamiento de suspensión, a pesar de no ser un deporte aeróbico, ayuda a trabajar la fuerza muscular y contribuye a la pérdida de peso. El TRX es un entrenamiento funcional que permite trabajar todo el cuerpo con la ayuda de un accesorio que es el anclaje al techo o a la pared.

Con el TRX se trabaja todo el grupo muscular y el entrenamiento se hace con nuestro propio peso, lo que ayuda a aumentar la fuerza y la resistencia de los músculos sin someter al cuerpo a sobrecargas.

Cada tipo de entrenamiento, tanto Insanity como el TRX tiene sus beneficios y sus características que los diferencian. Decidir cuál entrenamiento es el mejor debe hacerse de manera subjetiva, pues todo dependerá de tus necesidades. Mientras que el Insanity te ayuda con el entrenamiento cardíaco, el TRX está más enfocado a trabajar el rendimiento muscular. Es cuestión de cada quien saber cuál elegir.

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Hacer deporte no es un remedio para la depresión

Cuando una persona sufre ansiedad o depresión, en lo último que piensa es en el deporte. Pero cuando la persona se motiva y empieza a moverse, el hacer un deporte puede dar buenos resultados. Esta opinión, la tienen muchos profesionales e investigadores dedicados a trabajar con la depresión y el estrés. Pero otros estudios, que han sido revisados, han medido la forma en el que el deporte puede hacer efecto sobre la depresión y los resultados no se han mostrado muy satisfactorios.

Las últimas estadísticas, muestran que la depresión la sufren más de cien millones de personas en todo el mundo. Normalmente, esta enfermedad es tratado mediante recetas farmacéuticas, aunque los fármacos son muchas veces rechazados por las personas que tienen que tomarlos, ya que prefieren evitar los efectos secundarios que producen.

Así que el hacer algún tipo de ejercicio, puede suponer una cura o tratamiento alternativo ante esta dolencia. Aquí intervienen los cambios de hormonas, los pensamientos positivos, y la mejora de las relaciones sociales que pueden aportar grandes beneficios ante lo que supone la depresión.

El estudio de Gillian Mead

deportePara tratar de medir los resultado del deporte en la depresión, Gillian Mead, ha dirigido a un equipo de profesionales de la Universidad de Edimburgo, donde estudió más de 35 trabajos que habían estudiado los efectos de hacer ejercicio en la depresión y el estrés, y ver el valor del resultado, comprándolo con los efectos de los fármacos y otros tipos de remedios.

Los resultado de la investigación realizada por el equipo de Gillian, demuestran que el deporte puede tener un efecto regular sobre el padecimiento de la depresión. Aunque cuando, se miden los resultados de los estudios más importantes, los resultados de hacer ejercicios son muy pequeños.

Conclusiones

deportePor lo tantos, los especialistas piensan que no son suficientes los estudios que hay de calidad y que se necesitan más para medir resultados realmente concluyentes. Es muy difícil hacer este tipo de estudios sin que los sesgos aparezcan, ya que es difícil no mostrarle al paciente la información de que hacer deporte es significante, cuando realmente este paciente está asistiendo a un grupo que recibe tratamiento. Lo que provoca que las personas que padecen depresión, se encuentren condicionados. Tampoco existen investigaciones que no ayuden a conocer si por ejemplo, el ejercicio de footing tiene mayor efecto que hacer brazos con pesas, o es la combinación de las dos actividades, lo que nos va a aportar un mayor beneficio.

El investigador Mead, dice que el ejercicio, al menos ayuda como complemento de un tratamiento más efectivo para la depresión. Porque no se han dado muestras de que el ejercicio sea considerado “malo” ni para la población en general, ni para las personas con depresión o estrés.

Apuesta por el deporte desde pequeños

El deporte es salud en cualquier momento del día, en cualquier situación y para cualquier persona. Tenemos en la cabeza la concepción del deporte como un entrenamiento físico intenso, pero la idea de deporte va más allá.

Puedes practicar deporte tan sólo al ir a recoger a tus hijos al colegio, hacer la compra o ir al trabajo en bicicleta.

Son formas de hacer deporte, de hecho son formas de incluir el deporte en nuestra rutina, lo que lo hace más interesante aún.

Incluye el deporte en la vida de tu hijo

Es especialmente importante tener en cuenta que el deporte debe formar parte de la vida de nuestros hijos desde pequeños. Al igual que nos gustaría inculcarle idiomas porque sabemos a ciencia cierta de que se aprende mejor desde chiquititos, el deporte es más que un conocimiento es un estilo de vida, mediante además de destrezas y formación física, obtenemos valores, muy necesarios durante toda nuestra vida.

Entre las múltiples opciones que tenemos entre las actividades extraescolares para nuestros hijos yo recomiendo encarecidamente elegir una actividad deportiva, es muy positivo conseguir alejar a nuestros hijos aunque sea al menos durante 1 hora u hora y media 2 veces por semana de espacios cerrados, de aulas, de libros, para hacerle conectar con su cuerpo, hacerle entender lo importante que es mantener una buena forma para hacer algo divertido, como practicar fútbol, tenis o natación entre muchísimas otras.

Por todos son conocidos los valiosos beneficios que nos aporta el deporte, en los niños estos beneficios se incrementan notablemente en los niños.

Encuentra lo que mejor le viene

Pero no es todo tan bonito tan de color de rosa, a veces es difícil encontrar el deporte que le guste a tu hijo. No es preciso obligarle a los chavales a practicar un deporte en concreto, pero te aseguro que tarde o temprano encontrarán el que más les guste.

También tiene mucho que ver el monitor o entrenador que les toque, si son niños pequeños es importante que la persona o personas responsables tengan mucha paciencia y sepan entrenar correctamente a los niños teniendo en cuenta que además tienen que motivarles continuamente.

La motivación es esencial, del mismo modo que ir incluyendo alguna novedad que les mantenga ilusionados por seguir aprendiendo. Porque no todos los niños tienen a la corta edad ídolos deportivos, algunos ni tan siquiera reconocen todos los equipos de fútbol, o no saben quién es Rafa Nadal.

Y esto es lo mejor porque en su entera pureza son capaces de aprender si les gusta el deporte y si saben enseñárselo. He visto entrenar a chavalines de entre 2 y 7 años tenis mientras los monitores les hacían pensar que jugaban aprendían a dar un perfecto revés.

Apuesta por el deporte.

La práctica del deporte en la infancia

Siempre se ha dicho que las aficiones o hobbies surgen a una edad muy temprana. Y según los expertos es de suma importancia iniciarse durante la infancia en la práctica de algún deporte o en el aprendizaje de un instrumento. Es a esa edad cuando el cerebro se muestra más receptivo en todos los aspectos y cuando nuestra creatividad e interés por ciertos conceptos es más grande. Muchas veces estos nuevos intereses hacen que nuestro rendimiento en otros campos también mejoren y, aunque algunos crean que puede provocar estrés en el niño/a, yo creo que es altamente beneficioso para su desarrollo como persona.

El descubrimiento de una afición y sus consecuencias

deporte infancia

Uno de los motivos por los cuales creo en esta teoría es que yo misma me inicié en la práctica de un deporte a la edad de 10 años; en concreto, en baloncesto. Nunca hasta entonces había sido una estudiante aplicada y la verdad es que siempre cojeaba en alguna asignatura, en especial en matemáticas. Sin embargo, al inicio de 5º de primaria, el baloncesto llegó a mi pequeña vida. Se trataba de una actividad extra-escolar que la misma escuela ofrecía a los padres para sus hijos. Visto el interés que mostré desde un primer momento, mis padres decidieron apuntarme al grupo y, a partir de entonces, todo cambió a mejor.

En primer lugar, y de entre todas las chicas que se apuntaron a la actividad, se hizo una selección de las que tenían mejores aptitudes para este deporte. Afortunadamente me encontraba entre las elegidas y a partir de ahí se formó el equipo que iba a representar a la escuela en la liga de baloncesto de escuelas de la ciudad en la categoría de alevines.

El ambiente era muy bueno, la sensación de unión en el grupo era estupenda y los valores que eso conllevaba aún mejores (sentimiento de pertenecer a un círculo con un objetivo en concreto – ganar partidos para la liga – y ayudarnos al máximo entre nosotras en todo lo que hiciera falta). Y os preguntareis, ¿y que hay de los estudios? ¿no decías que eras mala estudiante? En primer lugar, tenía claro que jugar al baloncesto era lo que en aquel momento me motivaba más, y está claro que no podía arriesgarme a suspender asignaturas y que mis padres me dijeran que se había acabado la historia. En consecuencia, sacaba horas para estudiar de donde no las tenía y esas horas eran tan pocas, que el poco tiempo que tenía era 100% productivo. ¿Consecuencia? Empecé a aprobar todos los cursos hasta llegar a 8º de primaria (sí, yo soy de las que aún hicieron E.G.B) sin ninguna dificultad.

Mi interés por el baloncesto iba en aumento y parecía que cada vez iba a mejor; tanto que me seleccionaron para un centro de tecnificación con el objetivo de enseñarme a jugar mejor de lo que ya sabía. Y de ahí ya pasé al equipo femenino de baloncesto de la ciudad. En fin, una de las mejores experiencias de mi vida.

Deporte infancia

Luego ya te plantas a media adolescencia y empiezas a tener otros intereses. Quizá no debía haber dejado nunca el deporte, pero la desmotivación de una etapa como la adolescencia comporta, a veces, estas cosas. Está claro, sin embargo, que esa experiencia seguirá presente en mi toda la vida y que, si me preguntan sobre la práctica de aficiones o deportes a una edad temprana, siempre voy a dar mi rotundo apoyo a quien lo necesite.